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Mostrando entradas de julio, 2012

El Vuelo de los Gansos

"La ciencia ha descubierto que los gansos vuelan formando una V, porque cuando cada pájaro bate sus alas, produce un movimiento en el aire que ayuda al ganso que va detrás de él. Volando en V, toda la banda aumenta por lo menos en un 70% su poder de vuelo que si cada pájaro lo hiciera solo". Conclusión: Cuando compartimos una dirección común y tenemos sentido de comunidad, podemos llegar a donde deseamos más fácil y rápido. Esto es el apoyo mutuo. "Cada vez que un ganso se sale de la formación y siente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de volar solo y de inmediato se incorpora de nuevo a la fila para beneficiarse del poder del compañero que va adelante". Conclusión: Si tuviéramos la lógica de un ganso nos mantendríamos con aquellos que se dirigen en nuestra misma dirección. "Cuando un líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los puestos de atrás y otro ganso toma su lugar". Conclusión: Obtenemos resultados óptimos cuand...

¿Cómo estás vestido?

¿Ya te pusiste la armadura de Dios hoy? La Armadura de Dios no es algo que usted y yo nos ponemos antes de echar fuera un demonio. Es una forma de vida que caracteriza aquellos quienes viven sus vidas de acuerdo a la instrucción de Dios; quienes dependen de Dios y no de ellos para el diario vivir.  La lucha del cristiano contra las fuerzas de maldad del maligno no ocurren en una sección de exorcismo, ocurren cada día, y cada momento que salimos.  El diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar.  El Cristiano que conoce su posición y su batalla, “no se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar Aquel que lo llamó por soldado.”

Hacer de Dios el deleite de nuestro corazón

Salmos 37: 1-6:    Se nos habla aquí contra el descontento ante la prosperidad y los éxitos de los malignos (v. 1): «No te impacientes... ni tengas envidia... » Podemos imaginarnos que David se había predicado a sí mismo esta exhortación. No hay sermón que tenga tantas posibilidades de llevar fruto como el que nos hemos predicado antes a nosotros mismos. Cuando miramos en derredor nuestro, vemos el mundo lleno de malignos y obradores de iniquidad que prosperan y tienen éxito en sus negocios. Esto nos tienta a impacientamos y tener envidia, como si Dios hiciese la vista gorda al permitir que tales hombres prosperen florecientes. Estamos tentados a tener envidia de la forma en que se enriquecen, aun cuando lo hagan por medios ilícitos, y de los placeres de que disfrutan; hasta llegamos a desear el sacudirnos el freno de la conciencia para disfrutar también nosotros de los mismos placeres que ellos. Pero si miramos hacia delante con los ojos de la fe, no hal...