GOOOOL! ¡Ya son campeones!
El Deportivo Lara habia conquistado el campeonato de la primera división, pero aun faltaba un partido que jugar con el Carabobo, ya está claro que nadie lo podia adelantar porque tenia más puntos que los demás. ¡Ya son campeones! Es lo mismo cuando perteneces al equipo de Cristo: Él ya ha ganado todo, él es el vencedor del pecado, de la muerte y del diablo, y es el rey de la vida.
Cristo ya hizo todo lo necesario. Sólo puedes aceptar humildemente este gran regalo del amor divino.
Sin embargo, ¿qué hace un equipo que se encuentra en la situación arriba descrita? ¿Piensan: “Ya somos campeones, de ahí que da igual si perdemos aplastantemente el último partido. Ya no nos esforzaremos.”? ¡Seguro que no! Consideramos como lo más natural del mundo que se esfuercen y luchen hasta el fin para demostrar que son dignos de ser campeones y dar la vuelta a todo el campo. De igual manera es evidente que como cristianos queremos vivir una vida que agrade a Dios. (Romanos 6:2).
El fútbol es un deporte de equipo, uno solo no puede ganar, y es necesario que los jugadores participen comprometidos en el entrenamiento. También en la vida cristiana necesitas compañeros para luchar hombro con hombro. Por eso es importante que te reúnas con otros creyentes que te enseñen y practiquen la Palabra de Dios.
Un buen entrenador conoce las tácticas del adversario y tiene una táctica mejor para ganar. Nos enseña habilidad con el balón, resistencia física, precisión de tiros y cómo marcar goles. Siempre anima a su equipo, o si es necesario lo exhorta seriamente. Todo esto es necesario para jugar bien y ganar. Jesucristo es el mejor entrenador que sabe la mejor táctica de vivir y nos la enseña a través de su Palabra. Por eso mismo es sustancial que leas frecuentemente la Biblia y obedezcas a lo que has entendido. Además, habla siempre y de todo con Cristo, pues él entiende tus problemas y sabe tus déficits, pero también conoce tus puntos fuertes y valora e incentiva tus talentos. Es el mejor entrenador de la vida, ¡confía completamente en él!
Te quiero animar. El Poderoso está de nuestro lado. “Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31). “Por tanto… despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:1-2).
¡Quédate siempre cerca del Señor y de su Palabra, con él serás vencedor y podrás celebrar la victoria!

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